Deambulando por el boulevard de Saint-Michel orientándome mas con mi tálamo que con la poco corteza activa que me quedaba (debido ala media botella de vino y los conchos de dos piscos chilenos), vislumbro a mi derecha un vagabundo recostado sobre el entrada de un local de ropa juvenil. Interesantemente, aquel hombre casi a las dos de la mañana de un día viernes, sustentado con la leve luz de una farola, dibujaba...simplemente eso...con unos movimientos taciturnos terminaba un croquis de algo cuya misma sustancia me recordaba algún cuadro de Matta...sigo caminando...y recuerdo que tengo algunas fotos noctambulas en mi memory stick...
viernes, 17 de octubre de 2008
Hurto noctambulo,
Deambulando por el boulevard de Saint-Michel orientándome mas con mi tálamo que con la poco corteza activa que me quedaba (debido ala media botella de vino y los conchos de dos piscos chilenos), vislumbro a mi derecha un vagabundo recostado sobre el entrada de un local de ropa juvenil. Interesantemente, aquel hombre casi a las dos de la mañana de un día viernes, sustentado con la leve luz de una farola, dibujaba...simplemente eso...con unos movimientos taciturnos terminaba un croquis de algo cuya misma sustancia me recordaba algún cuadro de Matta...sigo caminando...y recuerdo que tengo algunas fotos noctambulas en mi memory stick...
miércoles, 15 de octubre de 2008
El ultimo color de Paris










Es inevitable no sentirse contrariado cuando cada mañana y tarde me deslizo por los vagones del metro de la línea cuatro de París. Hace dos semanas decidí no tomar asiento nunca más en ningún anden de los metros de París, debido a que un día mientras deambulaba por el anden de la estación Saint-Michel me percaté de una peculiar situación. Un hombre sentado en uno de los asientos estaba sin su camisa y algo estaba manipulando con ella, pero fue cuando me acerqué un poco más, tratando de pasar desapercibido por enfrente de él, cuando me percaté que lo que realmente estaba haciendo era sacar los piojos de su camisa, tirándolos en rededor...En el mismo instante, llega el metro, me subo a un vagón y atisbo la publicidad francesa desplegada en las paredes del vagón. Es ahí cuando uno se percata de las "diferencias". En un lado, un cartel promocionando un tipo de colchón, un hombre y una mujer...durmiendo tiernamente....al lado opuesto el mismo cartel promocionando la misma marca de colchón, pero esta vez, dos hombres tiernamente durmiendo, son los que acaparan la imagen...me bajo en la siguiente estación y decido caminar por el Sena...y robar un poco de color a esta ciudad que me ampara...
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