miércoles, 31 de octubre de 2007

Un túnel, una ventana y una mirada arrebatada


En un suspiro calmo

la noche y el silencio,

gritan, callan, sueñan y desprecian

el posible abandono

de una vaga mirada

en tiempos de otoño.

La vieja crueldad

de palabras vacías y miradas furtivas

sepultan los sueños y anhelos

de un par de ojos que en la brisa nocturna

se escuchan serenos

¡que más da! juego superfluo y contento vil,

sueño tortuoso,

rompecabeza nebuloso

de fantasmas inventados,

estúpida insistencia de saber todo

negando la imaginación.

Pero ¡que más da!

un túnel abismal se siembra en mis entrañas,

fragmenta mis sentimientos en islas deshabitadas,

¿pudor? ¿vergüenza?

se cierran mis ojos

y el túnel se delata, y con él,

una estrella ilumina mis adentros,

ojos dulces y serenos me tocan a lo lejos,

una ventana de aromas lejanos,

un susurro de estrellas

en una noche de verano.

Será, porque sigues ahí,

al otro lado de la ventana,

como si la melancolía te robara,

o la soledad de embargara,

ojos suaves y serenos,

plenilunio de días,

ocaso de noches,

aunque no me reproches,

que de mago me jacto,

baila con migo esta noche,

este dulce canto,

porque en esta noche traicionera,

yo no sé si soy yo el mago,

o tu la hechicera.

Sin embargo, te cantaría hasta que mi voz

No fuera sino un susurro en tus ojos,

Hasta que mi voz

Cual si fuera una gota en el cielo

Se desvaneciera por el sol de tu mirada,

Te cantaría hasta que tú,

Mi amada,

Me atravesaras el corazón

Y ni aún así, aunque fuera

Con mi propia espada,

Dejaría de cantarte, quizá en otros rincones

Con mi voz desmayada.